El viernes por la noche, como casi cualquier otro fin de semana del mes pasado, los bares y discotecas del centro de Scottsdale estaban llenos.

Las pistas de baile, repletas. Las filas para ingresar se prolongaban por cuadras. Y casi nadie llevaba cubrebocas o guantes

Cuando el gobernador Doug Ducey levantó la orden de quedarse en casa para Arizona, el 15 de mayo, dando luz verde para el reinicio de gran parte de la economía del estado, afirmó que los residentes tenían el derecho y la responsabilidad de evaluar los riesgos planteados por el nuevo coronavirus y actuar en consecuencia. “Lo que un arizoniano decide hacer, depende de él”, aseveró.

El gobernador Doug Ducey habla de las protestas y de COVID-19 el 4 de junio en el centro de conferencias de la Autoridad de Comercio de Arizona en Phoenix. (Sean Logan / Associated Press)© (Sean Logan / Associated Press) El gobernador Doug Ducey habla de las protestas y de COVID-19 el 4 de junio en el centro de conferencias de la Autoridad de Comercio de Arizona en Phoenix. (Sean Logan / Associated Press)

Ahora, a medida que los casos confirmados de COVID-19 se disparan y convierten a Arizona en un foco nacional de nuevas infecciones, queda claro que muchos residentes optaron por volver a la vida normal como si nada hubiera cambiado.

En ninguna parte eso es más evidente que en la próspera escena de bares y clubes nocturnos del estado.

“Cuando veo clubes nocturnos llenos, me siento profundamente preocupada”, remarcó la alcaldesa de Phoenix, Kate Gallego, quien es una de un número creciente de funcionarios locales en el estado que piden a Ducey que regule mejor la industria. “Envía el mensaje de que hemos superado esto, que lo hemos derrotado”.

Durante un tiempo, parecía que Arizona había hecho un buen trabajo en la contención del patógeno. Si bien un brote inicial en la Nación Navajo, en el extremo noreste de Arizona, había causado alarma, el estado en general informó una disminución general en los nuevos casos de coronavirus el mes pasado.

Esa tendencia se revirtió en las últimas semanas. El estado registró 7.121 casos nuevos entre el 31 de mayo y el 6 de junio: un aumento del 54% con respecto a la semana anterior y el mayor incremento semanal desde que comenzó la pandemia.

Arizona también sufrió un aumento en las hospitalizaciones, y llegó a 1.400 personas internadas el viernes pasado, en comparación con las 755 del mes anterior. La capacidad de las unidades de terapia intensiva (UCI, por sus siglas en inglés) en el estado superó el 80%, según el Departamento de Servicios de Salud.

Arizona es uno de los 22 estados cuya cantidad de nuevos casos diarios se ha incrementado, un dato que según los expertos en salud podría ser resultado del levantamiento de las medidas de aislamiento en el hogar.

Si bien los funcionarios en algunos lugares, incluidos Nueva York y Texas han respondido amenazando con renovar los bloqueos, Ducey no considera cierres adicionales y sostiene que Arizona debe mantener el rumbo. “Este virus no va a desaparecer”, aseveró en una conferencia de prensa la semana pasada. “Es algo con lo que debemos aprender a vivir”.

El funcionario sugirió que el aumento reciente de nuevos casos se debe a que actualmente se realizan más pruebas. Sin embargo, los datos muestran que el porcentaje de pruebas positivas se incrementó considerablemente, del 5% en mayo al 13% en los últimos días.

“Es muy alarmante”, expresó Will Humble, director ejecutivo de la Asociación de Salud Pública de Arizona y ex director de salud estatal durante la gobernación del republicano Jan Brewer. “Está desperdiciando los sacrificios que la gente ha hecho”.

Humble cree que algunos ajustes, como exigir a los residentes de Arizona el uso de máscaras en espacios públicos, podrían ayudar al estado a contener la pandemia. Otro cambio útil, agregó, sería controlar mejor las actividades en bares y clubes, y limitar su capacidad. “Hay muchas capas de cosas que debemos hacer para frenar la propagación del virus, y esa es una de ellas”, expresó.

Los clubes nocturnos son especialmente incompatibles con el distanciamiento social. La gente va a bares para interactuar socialmente. Si se agrega alcohol a la mezcla, incluso las mejores intenciones pueden echarse por tierra.

“La gente borracha no se comporta de manera responsable”, comentó Sean Badger, propietario de Bar Smith, en Phoenix, que recientemente reabrió sus puertas.

Badger cree que el estado permitió que los bares y clubes abrieran demasiado pronto, y se sintió obligado a reabrir su propio negocio porque otros lo hacían. “Abrimos mañana… Si no le gusta, llame a la oficina del gobernador”, escribió en la página de Facebook de su bar. “Él debería habernos cuidado a todos, pero en cambio, seguimos adelante [con las actividades normales]”.

Técnicamente, Arizona nunca dio luz verde a los bares y clubes para su reapertura.